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lunes, 25 de enero de 2010

LA RED DE CÁRITAS INTERNACIONAL HA ACTIVADO AYUDA HUMANITARIA DE MÁXIMA EMERGENCIA

CÁRITAS España envía 175.000€ y siete expertos a Haití por causa del terremoto

Cáritas Española, en estrecha coordinación con la red internacional de Cáritas, se ha movilizado para apoyar a la Cáritas Haitiana en las labores de auxilio a los miles de damnificados a causa del fuerte terremoto que anoche sacudió Haití. Según las primeras informaciones recibidas, uno de los epicentros del seísmo, que alcanzó una fuerza de 7 grados en la escala Richter, se localizó a 15 km. al sudoeste de Puerto Príncipe, la capital de Haití, y otro a 143 km. al noroeste de la ciudad de Barahona, al suroeste de la República Dominicana. Poco después del terremoto, se han producido 2 réplicas, de 5,4 y 5,9 grados, respectivamente, que sacudieron de nuevo la capital haitiana.

Cáritas España - Benjamín Romero - 13-01-10

El pais caribeño necesita con urgencia la contribución de todo el planeta

El impacto ha sido devastador y cientos de edificios en Puerto Príncipe se han derrumbado, entre ellos un hospital. Asimismo, la sede de Naciones Unidas, el Palacio Presidencial y la catedral de Puerto Príncipe han sufrido graves daños.

Aunque hasta el momento el número real de víctimas se desconoce, algunas fuentes han indicado que las consecuencias del seísmo son "potencialmente catastróficas". A la espera de una confirmación oficial del coste en vidas humanas de este desastre natural, los testimonios que llegan desde la isla dibujan un panorama de destrucción y caos, especialmente en Puerto Príncipe.

Dado el colapso de las comunicaciones terrestres, las comunicaciones con Cáritas Haití son sumamente precarias. A pesar de ello, la red Cáritas ha activado sus mecanismos de respuesta a las emergencias, con objeto de identificar, mano a mano con el personal y los voluntarios locales de Cáritas, cuáles son las áreas prioritarias de intervención y movilizar las partidas de ayuda humanitaria necesarias para socorrer a las víctimas, además de evaluar los daños causados por el terremoto para diseñar de manera preliminar los futuros planes de rehabilitación y reconstrucción.

Cáritas atiende las necesidades de los más vulnerables dentro y fuera de España

La Confederación Cáritas Española va a volcarse en la respuesta esta nueva emergencia con la misma intensidad con la que habitualmente responde a los llamamientos de ayuda de las Cáritas hermanas de todo el mundo.

El especial esfuerzo que se viene realizando en los últimos meses para atender dentro de España a las personas que acuden a nuestra red estatal de Acogida y Atención primaria no va a impedir, en palabras del secretario general, Sebastián Mora, que “Cáritas manifieste también ahora su compromiso inequívoco con todos los últimos y no atendidos allí donde se encuentren. Y ahora son nuestros hermanos haitianos los que necesitan de toda nuestra cercanía y solidaridad”. “La respuesta a los efectos de la crisis en España no va a restar ni un ápice el firme compromiso de Cáritas a la hora de seguir canalizando nuestra ayuda en el campo de la cooperación internacional hacia los países menos favorecidos, como es el caso de Haití”, ha añadido.

Cáritas Española desarrolla desde hace años un acción preferente de ayuda humanitaria y de cooperación al desarrollo con Cáritas Haitiana, a la que durante el último ejercicio ha apoyado con ayudas por un importe total de 340.000 euros, que se destinaron, principalmente, a impulsar proyectos centrados en la cobertura de necesidades sociales básicas, como acceso al agua, alimentos, atención sanitaria y educación.



http://www.cope.es/hemeroteca/2010/01/13/religion/13-01-10--caritas-espana-envia-175-000-siete-expertos-haiti-por-causa-terremoto-125035-1

hoja parroquial

http://issuu.com/hojaparroquial/docs/2498-hp_10gener






lunes, 18 de enero de 2010

Áño Santo Compostelano 2010 - Album fotográfico Traslación Apóstol Santiago


Xacobeo 2010 - Álbum fotográfico de la apertura de la puerta santa en el Año Santo Compostelano 2010

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Oración del Año Jubilar de Caravaca de la CruzImprimirE-Mail
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Escrito por Ecclesia Digital
lunes, 11 de enero de 2010

Preces del Jubileo.

Oración por las intenciones del Romano Pontífice para ganar las indulgencias del Santo Jubileo.

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Oremos:

Oh Dios, que para suceder al apóstol Pedro, elegiste a tu siervo Benedicto XVI como pastor de tu Iglesia, escucha la oración de tu pueblo y haz que nuestro Papa, vicario de Cristo enla Tierra, confirme en la fe a todos los hermanos y que toda la Iglesia se mantenga en comunión con él, por el vínculo de la unidad y de la paz, para que todos encuentren en ti la Verdad y la Vida. PorJesucristo nuestro Señor, Amén. Oremos todos juntos con las palabras que el mismo Señor Jesucristo nos enseñó: Padre Nuestro...

Oración de bendición con la Cruz.

Te rogamos, Señor Santo, Padre Omnipotente, Eterno Dios, que bendigas a tu pueblo con el signo de la Cruz, símbolo de tu amor redentor y acercamiento a nosotros, para que sea nuestra ayuda en la debilidad, aliento en la dificultad, alegría en nuestro trabajo, fundamento de nuestra fe y garantía de tu presencia amorosa en el mundo. Por Jesucristo nuestro Señor, Amén.

AÑO SANTO 2010

CARAVACA DE LA CRUZ

Oh Cruz Esperanza Única



http://revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=14883&Itemid=65

La Vera Cruz de Caravaca: el cielo que desciende a la tierra en la cruz que es y se hace EucaristíaImprimirE-Mail
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Escrito por Jesús de las Heras Muela - Director de ECCLESIA
miércoles, 19 de septiembre de 2007

En el nordeste de la región de Murcia, a 60 kilómetros de la capital, se halla Caravaca de la Cruz, a 625 metros sobre el nivel del mar. Próximo a su término municipal discurre el río Argós, de la cuenca del Segura, que fecunda esta tierra fértil de huertas, flores y hortalizas, cuales nuevos leche y miel.Image

Encaramado sobre una pequeña montaña se eleva el corazón de esta ciudad de más de 25.000 habitantes. Es su castillo y alcázar. Es su monte Calvario. Es la casa y el santuario de la Vera y Santa Cruz. Desde hace ocho siglos ha sido y sigue siendo su faro y su guía. Su mayor reclamo. Y su gloria para siempre.

Todavía no había podido ir a Caravaca y a su montaña santa. Peregriné, por fin, hasta Caravaca el pasado 30 de agosto. Y la fuerza, la belleza y la interpelación de su cruz- de la Cruz- se me quedaron grabadas, llagadas e impresas con la fuerza de lo definitivo y de lo auténtico. El capellán del santuario, el sacerdote murciano de Totana Pedro Ballester Lorca fue el anfitrión amable, servicial e ilustrado, que con su palabra, su cercanía y su amor por el lugar me fue abriendo las puertas del castillo alzado en la montaña, elevado sobre este singular Calvario murciano. Amén de otros presentes, Pedro Ballester me regaló el folleto editado por el santuario en el que se recoge la espléndida y bellísima homilía que allí pronunció el 1 de diciembre de 2002 el entonces cardenal Joseph Ratzinger y que será inmediato objeto de estas líneas y cuyos textos entrecomillados pertenecen a la misma.

Una cruz para el pecho, junto al corazón

La cruz de Caravaca es un "lignum crucis", esto es, un madero de la cruz de Cristo, conservado en un relicario con forma de cruz, de doble brazo horizontal y de uno vertical. La cruz llegó en 1231 a esta localidad murciana, de modo milagroso, procedente de Jerusalén. Pertenecía, según la tradición, al patriarca Roberto de Jerusalén, el primer obispo de la ciudad santa, tras la primera cruzada del año 1099. La reliquia se conserva con un relicario en forma de cruz de doble brazo horizonte (de 7 y 10 centímetros) y de un vertical (de 17 centímetros).

La dimensión del relicario corresponde, como es lógico, al tamaño que originariamente tenía la madera -el "lignum crucis"- guardada en el interior. No debe, pues, confundirse el relicario exterior con la reliquia interior, que es el verdadero objeto de culto y de amor de los fieles.

La procedencia de la cruz es inequívocamente oriental. No es una cruz latina u occidental de un solo brazo horizontal. No es tampoco la cruz en forma de "Tau", ni la cruz griega o "quadrata" de cuatro partes iguales, producidas al cruzarse los dos brazos, horizontal y vertical, en la mitad de su longitud. Es una cruz en forma pectoral y sus proporciones permiten al devoto llevar una replica colgada en el pecho y cerca del corazón. Del corazón donde cientos y miles de personas tienen clavado su amor por esta insigne reliquia y por el santuario murciano que la atesora y que ofrece, por disposición papal de 2003, Año Jubilar cada siete años.

Sobre el "lignum crucis", la devoción de los siglos ha ido dejando expresiones hermosas de su significado como el remate del INRI en la parte superior y la corona de espinas con los anagramas de JHS y de María MV.

La aparición milagrosa

De modo misterioso, apareció esta cruz en el alcázar de Caravaca. Fue el 3 de mayo de 1232. El territorio estaba ocupado bajo dominación islámica. El rey musulmán Ceyt Abu Ceyt, que entonces reinaba en Murcia, quería saber de un sacerdote católico, apresado en el alcázar, qué era ser sacerdote y qué era celebrar la Eucaristía. El sacerdote, llamado Ginés Chirinos, le explicó al monarca que la Eucaristía era la prescripción más sagrada, elevada y sublime de la fe cristiana, instituida por Jesucristo en la Última Cena. Ginés Chirinos le explicó también al rey musulmán que en la Eucaristía el pan y el vino se convertían en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo, "cuerpo de Dios puro y verdadero". Para ello, el sacerdote debe revestirse de las santas vestiduras, como Cristo, y pronunciar las mismas palabras que Él pronunció en la Ultima Cena.Image

Ceyt Abu Ceyt quedó tan profundamente interesado por ello que quiso asistir a una misa. Mandó traer el pan y el vino, las vestiduras sagradas y todo lo necesario para la celebración eucarística, tal y como había indicado el sacerdote. Cuando la misa iba a empezar, Ginés Chirinos se dio cuenta de que faltaba una cosa: la cruz, que debía estar sobre el altar para la celebración. Indicó su ausencia y trazó con sus dedos la figura de una cruz. Al instante, el rey, le dijo lleno de asombro, percatándose se una cruz había aparecido de súbito: "¿es eso que está sobre el altar?" Ginés Chirinos dirigió, de nuevo, su mirada al altar y vio como, en efecto, allí estaba plantada una cruz, la vera cruz de Caravaca. El misterio -el milagro- se había producido, cargado además de fuerza, de mensaje y de simbolismo: no hay Eucaristía sin Cruz, la Cruz es la Eucaristía, el sacerdote es el hombre de la Cruz y de la Eucaristía.

El cielo se hace presente en la tierra

La cruz de Caravaca es así un poderoso signo del "corazón", del nervio central, de la esencia de la fe cristiana: Jesucristo, en la Cruz y en la Eucaristía, hace presente el cielo en la tierra. Abre el cielo el palo vertical de la cruz- para que éste venga a la tierra -el palo horizontal- y se una, se estreche y se abrace en Él y en el sacerdote, "alter Christus". Con las palabras de la consagración eucarística, a imagen y a memoria de Jesucristo, el sacerdote transforma cosas y realidades terrenas como el pan y el vino en un misterio divino. La Eucaristía y la Cruz ponen en comunicación permanente, en diálogo de amor y de fecundidad, a Dios con el hombre, al cielo con la tierra.

La Cruz y la Eucaristía nos enseñan a mirar por encima de las cosas terrenas de la vida cotidiana, por encima de las imágenes habituales de nuestra sociedad llena de imágenes y de iconos. Nos previenen además de la ceguera del corazón, que no ve ya sino lo contingente, lo pasajero y lo externo. Nos abren a la mirada del cielo, que fue precisamente para lo que y por lo que Jesús tomó la cruz sobre sí. "Él lleva nuestras oscuridades, nuestros dolores, para que se abran nuestros ojos, para que lleguemos al camino que nos lleva a la alegría de Dios. Mirar a Jesús significa dirigir la mirada a la alegría de Dios, aprendiendo de Jesús que precisamente la renuncia y el dolor nos llevan al camino de la verdadera alegría".

Y Jesús realizó y consagró este plan de salvación y de vida nueva cargando con la cruz, muriendo en ella, resucitando desde ella. En Caravaca en 1232 se hizo misteriosa y milagrosamente presente un trozo de esta cruz para posibilitar la celebración de la Eucaristía. "Los milagros exteriores -recordada Ratzinger en 2002- no se repiten y tampoco son lo esencial. Pero el milagro interior sucede en la Eucaristía siempre de nuevo: la Cruz del Señor se hace, en realidad, presente. La misa no es sólo un banquete; en ella el misterio de la cruz, está en medio de nosotros. El sacrificio de Cristo en la cruz simplemente al pasado... Ese acto es el que rasgó el velo del templo, el que partió en dos el muro que separaba a Dios y al mundo. En la entrega de Jesús, su humanidad se hace amor, y así se unen Dios y el hombre... Esta es la grandeza de la Santa Cruz. Esta es la grandeza de la Eucaristía. La redención se hace presente porque el amor crucificado se hace presente. Todo amor humano tiene que ver con la cruz: con la renuncia de uno mismo, con la donación de uno mismo. Solo el que se pierde se encuentra. Tenemos que aprender de nuevo esta grandeza de la Eucaristía y de la Cruz... La Cruz, a la que remite la Eucaristía y cuyo signo exterior es la Santa Cruz de Caravaca, es la fuerza santa con la que Dios golpea nuestros corazones y nos despierta".

Peregrinos de la Cruz y de la Eucaristía Image

La vida es una peregrinación. Es una peregrinación hacia Cristo, monte de la salvación. Caravaca de la Cruz es también una montaña, que indica y señala el verdadero y definitivo monte de la salvación, que son la Cruz y la Eucaristía. Caravaca de la Cruz, como tantos otros lugares de nuestra Iglesia, es meta de peregrinaciones y de peregrinos, pero no la meta final, que solo es Cristo. Como toda peregrinación, el camino de Caravaca de la Cruz es camino de ida y de vuelta.

Por ello, para ser peregrinos de Caravaca hay que ir pertrechos y solidarios de la cruz nuestra de cada día y nutridos de la Eucaristía. Este es su camino de ida. ¿Y su camino de vuelta? Su camino de vuelta será, tras contemplar y adorar la Cruz y recibir y amar la Eucaristía, el del testigo y del servidor de la Cruz y de la Eucaristía. Un testimonio y un servicio transidos de ofrenda, de transformación, de humildad y de amor. El verdadero peregrino de Caravaca, peregrino de la Cruz y de la Eucaristía, será aquel que ofrece el pan y el vino de su quehacer y de su herida, en solidaridad con todo el trabajo y con todo el dolor de la humanidad, y que en ara de la Eucaristía se transforma, por la fuerza y la gracia de lo Alto, en intermediario entre el cielo y la tierra y en instrumento del Amor.

Sí, del Amor de la Cruz y de la Eucaristía, que son siempre el Cuerpo y la Sangre de Cristo y el pan y el vino partido y repartido para una humanidad inquieta que ha de descubrir que el cielo, que no puede esperar, se halla entre los brazos extendidos en la Cruz por Jesucristo, que abrazan cielo y tierra, y que en la Eucaristía que se nos dan y se nos quedan para siempre como presencia del Dios que pone su morada de amor entre nosotros.



http://revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=2581&Itemid=66

Oración esperanzada ante el terremoto de HaitíImprimirE-Mail
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Escrito por Antonio DÍAZ TORTAJADA - Sacerdote-Periodista
miércoles, 13 de enero de 2010

Señor:

¿Dónde estabas?

¿Y dónde estás ahora?

¿Dónde te podemos encontrar?

¿Dónde estabas cuando la gente sufría?

¿Dónde estabas cuando sucedió el terremoto?

Son las preguntas que te hago, Señor,

cuando mis pensamientos se ofuscan

al contemplar tanto dolor y tanta tragedia;

tanto edificio derrumbado y tantos muertos por las calles.

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Ante el terremoto,

no solo ha temblado la tierra sino también los corazones.

Señor:

No estabas lejos de tantos hermanos nuestros;

estabas en cada persona

y morías cuando moría un hermano nuestro

aplastado por los escombros

o por el vaivén de la tierra movediza.

Y siempre, Señor, sufren las catástrofes los mismos,

y siempre sufren las destrucciones los mismos,

y siempre mueren los mismos.

Miles de heridos,

miles de muertos

y muchísimos más los damnificados.

Y en el horizonte:

Un futuro incierto.

Las escenas son aterradoras:

Dolor y llanto sin consuelo por los muertos,

familias enteras que han desaparecido.

Basta lo dicho para poner en palabra una gran tragedia

y un gran sufrimiento

El terremoto no es, pues,

Señor, sólo una tragedia,

sino que es también una radiografía del país.

Muy mayoritariamente mueren los pobres,

quedan soterrados los pobres,

tienen que salir corriendo

con las cuatro cosas que les quedan los pobres,

duermen a la intemperie los pobres,

se angustian por el futuro los pobres,

encuentran inmensos escollos

para rehacer sus vidas los pobres.

Señor:

La tragedia ha sido grande para los pobres.

Y en medio de la tragedia la vida sigue pujando,

atrayendo y moviendo con fuerza.

Y junto al impulso del propio vivir,

surge también la fuerza de la solidaridad

Es la santidad del sufrimiento.

Puede sonar exagerado,

pero ante estos pobres,

quizás podamos repetir lo que dijo el centurión ante Jesús crucificado:

“Verdaderamente éstos son hijos e hijas de Dios”.

En los pueblos sufrientes, crucificados

Señor:

¿Dónde estabas?

¿Y dónde estás ahora?

¿Dónde te podemos encontrar?

¿Dónde estabas cuando la gente sufría?

¿Dónde estabas cuando sucedió el terremoto?

Las preguntas siguen resonando:

También las hizo Jesús,

y Pablo tuvo la audacia de responder: En la Cruz.

Dios está en entre los escombros de las ciudades rotas,

refugio de damnificados sin nada.

Dios está entre los muertos y destruidos

por la rabia de la tierra que se balancea a su antojo.

Señor:

La mayor esperanza es seguir caminando,

practicando la justicia y amando con ternura.

En este sentido,

ojalá la solidaridad ayude a reconstruir una nueva historia

pero sobre todo personas y pueblos;

ayude a reparar caminos,

pero sobre todo modos de caminar en la vida;

ayude a construir templos, pero sobre todo pueblo de Dios.

Ojalá la solidaridad dé esperanza a este pueblo que sufre y muere

Con ella ya encontrará la gente modos de valerse por sí misma.

Ayúdanos, Señor.

Amén.http://revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=14957&Itemid=123

CARTAS DEL OBISPO

UNA IGLESIA VIVA

La vida cristiana no es una mera práctica ético-religiosa, sino acontecimiento de salvación,gracia y comunión.

17.01.10 - 00:45 -
En el 50º Aniversario de la configuración actual de nuestra Diócesis miramos al pasado y damos gracias a Dios por sus dones. Pero nuestra Iglesia no es sólo historia, sino también una realidad viva en el presente, aunque a veces aparezca frágil, envejecida y debilitada. Es una realidad viva, porque Dios mismo, en su cercanía amorosa, sigue presente y operante en nuestra Iglesia, en muchos fieles y en nuestras comunidades; porque Cristo, su Evangelio y su obra salvífica siguen presentes y operantes en esta Iglesia nuestra. Nuestra Iglesia diocesana de Segorbe-Castellón es una realidad compleja, con su elemento humano y con su elemento divino. En su aspecto visible es la comunidad de los cristianos católicos que vivimos en el territorio diocesano. La formamos obispo, sacerdotes, diáconos, religiosos y seglares; una comunidad, que peregrina y crece en la fe, una comunidad que proclama el Evangelio y celebra los misterios de la fe, una comunidad que vive la caridad, una comunidad en la que se debe vivir y a la que se debe servir en la tarea siempre nueva de evangelizar. A su vez, la Iglesia Diocesana es una gran comunidad de comunidades, que integra en su comunión y misión a las 149 comunidades parroquiales, agrupadas en los 14 arciprestazgos, las numerosas comunidades de vida consagrada y otras comunidades eclesiales, los movimientos, los grupos y las asociaciones. Y cuenta con diversos servicios pastorales y administrativos.
Al hablar de nuestra Iglesia diocesana muchas veces nos quedamos en lo visible, en las personas, en el territorio o en sus estructuras. Pero su realidad humana, externa y visible, no puede hacernos olvidar que en su esencia más profunda nuestra Diócesis es signo e instrumento de salvación, porque en ella, mediante sus personas y sus estructuras visibles, - incluso a pesar de sus deficiencias- Jesucristo está presente y actúa su salvación en favor de los hombres. Esta realidad íntima de la Diócesis debe ser conocida, valorada y vivida por todos sus miembros, comunidades y grupos eclesiales. Y ha de aparecer también en nuestros proyectos para que, sobre la faz de la Diócesis, resplandezca Cristo, luz de las gentes. Nuestra Iglesia no es una mera 'organización eclesiástica' a la que se pertenece por razones administrativas pero no por razones de fe; la vida cristiana no es una mera práctica ético-religiosa, sino acontecimiento de salvación, de experiencia de gracia y de comunión vital con Dios y con los hermanos.

viernes, 15 de enero de 2010

http://docs.google.com/present/edit?id=0AfwaeWUNdpmNZGY1ZnQ4cnFfNDB2dmZraHJmYw&hl=es

lunes, 4 de enero de 2010

Carta a los queridos Reyes Magos de Oriente

Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar:

Permitidme que intente llegar a vuestros corazones

con la energía del entusiasmo

y con la dulzura del cariño,

para presentaros mis gozos y mis esperanzas,

mis alegrías y mis tristezas

que son los gozos y esperanzas, alegrías y tristezas

que comparten tantos hombres de nuestro tiempo.

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Deseo en primer lugar

que en la vida de todos los hombres de buena voluntad

y en todos nosotros

se haga realidad los mejores augurios

que nos hemos deseado al comienzo del año nuevo.

Deseo que la luz de la vida,

inaugurada por el Niño nacido en Belén,

inunde con su resplandor toda la belleza del mundo,

creado por Dios y regalado a la humanidad

para su desarrollo integral en plenitud,

y que todos alcancemos a disfrutarla con alegría y gratitud.

Deseo que la Verdad hecha carne en la Navidad,

nos ayude a descubrir la inmensa riqueza oculta

en el fondo del alma de toda persona,

y que así logremos mirar al prójimo

con optimismo realista y con mayor confianza.

Deseo que el resplandor de Dios,

que ha penetrado en la historia

y nos ha revelado el misterio de su amor,

de nuestra identidad y del futuro que nos prepara,

permita que divisemos los horizontes

de vida y de felicidad

todavía difuminados ante la corta mirada de nuestros ojos,

demasiado acostumbrados al relieve de lo inmediato.

Deseo que el ambiente de fiesta navideña,

cuyo ritmo acompañan villancicos universales

y cantos de pueblos y países diversos y lejanos,

como si estuviéramos juntos

en la gran plaza de la familia humana,

sea expresión de un gozo verdaderamente compartido

y de una clara decisión de acercarnos

y acogernos unos a otros con respeto y afabilidad.

Deseo que la fe de los creyentes;

la entrega generosa de los pudientes

en cualquiera de los aspectos de la riqueza humana;

la solidaridad de quienes se saben hermanos del prójimo;

el amor de cuantos valoran como esencial

este vínculo entre las personas;

la oración de quienes asumen ante Dios

la responsabilidad de manifestarle

a los que todavía no le han descubierto;

y el esfuerzo por vencer egoísmos,

rencores, decepciones, miedos, pesimismos

y toda clase de violencia,

contribuyan a vencer entre personas y pueblos,

entre países y continentes,

la cultura de la muerte;

y que seamos todos el mejor abono

para que brote y crezca en la tierra globalizada

la civilización del amor.

Queridos Magos de Oriente:

Deseo que la ternura del Niño Jesús nacido en Belén,

y que vosotros besasteis

arrebate nuestros ánimos,

quizás entumecido por los golpes y trasiegos

de esta vida llena de torpezas y dificultades,

y nos ayude a ser luz refulgente y bien alzada

para los que no ven el sentido de la vida

y de cuanto nos acontece;

apoyo para los titubeantes y cansados;

estímulo para los indecisos;

alegría para los tristes;

ánimo para los desolados;

esperanza para los pesimistas y desconfiados;

palabra clara y valiente

a favor de los que no pueden hablar;

mirada limpia que se ofrezca

a los que no perciben la íntima bondad de las personas

y de las cosas que el Señor ha creado;

alabanza, súplica y gratitud a Dios

que viene a salvarnos del mortal narcisismo

en que peligramos encerrarnos;

y voluntad permanente de ser fieles al Señor

que es, para todos, camino, verdad y vida.

Ojalá que el Señor,

hecho en todo semejante a nosotros menos en el pecado,

nos lleve a ponernos en el lugar de los otros

hasta entender su situación,

comprender sus actitudes y comportamientos,

y arriesgarnos a mantener

un diálogo atento y paciente con todos.

En este clima podremos aprender y ofrecer,

con humilde apertura y con esforzada paciencia y claridad,

la verdad que el Señor nos ha regalado

y de la que nadie podemos considerarnos exclusivos

y plenos poseedores.

Sólo Dios es la Verdad.

El Señor descendió hasta nosotros

para que nosotros pudiéramos acercarnos a Él.

La Navidad rompió las tinieblas del mundo

para que la luz de Dios nos permita descubrir la vida

y seguir el camino

hacia la felicidad en la plenitud verdadera.

El Dios hecho hombre nos llama

a gozar de la condición de hijos de Dios.

Pedidle al Niño-Dios que podamos ver su estrella

y nos permita vivir y gozar

el misterio de la Encarnación en su auténtico sentido;

que nos enseñe a transmitir a quienes nos rodean

la inmensa alegría de sentirse amados infinitamente

por Dios y redimidos por Jesucristo nacido en Belén.

Y que alcancemos,

con su gracia, la vida que él ha venido a traernos.

Y como está cerca

La llegada de vuestras majestades a nuestra tierra

me gustaría pediros,

como hacen los niños desde su inocencia

pero poniendo en juego mi madurez,

algunas cosas que sería bueno consiguiéramos

en este nuevo año que acabamos de estrenar

Es cierto que mi carta sería muy larga,

pidiéndoos un sinfín de cosas que necesitamos.

Sobre todo voy a pediros algunas importantes:

Que en el nuevo año no siga creciendo

el fenómeno del paro que aturde a las personas

y flagela a familias enteras.

Que la creación de puestos de trabajo

que es necesario para todo hombre,

no solo porque le proporciona unos medios económicos

para poder vivir dignamente,

sino porque el trabajo mismo dignifica a la persona,

sea una de las preocupaciones principales

tanto de los gobernantes

como de todos los que componemos

la sociedad del momento.

Que hagamos frente a la crisis social que vivimos

que se ve expresada de manera clara

en la crisis económica actual,

y logremos superarla

por medio de la implantación

de una verdadera cultura de valores en esta sociedad

que los ha perdido.

Sí, queridos Magos de Oriente:

la crisis económica es ante todo la manifestación

de una crisis más profunda de valores

que subyacen y que es necesario que recuperemos

si queremos que la crisis económica

deje también de ser tal y la vida de todos transcurra

por otros derroteros bien distintos

a los que estamos viviendo en la actualidad.

Finalmente os pido que nos concedáis

el respeto a la vida humana en todas sus formas,

de manera especial la vida de los más indefensos

como son los niños en el seno materno.

No queremos que las futuras generaciones

nos señalen con el dedo como culpables

de la muerte de miles y miles de niños inocentes,

constituyéndonos como una época nefasta de la historia,

como personas sin conciencia

que legislaron la sentencia de muerte

de indefensos e inocentes a los que negamos

el primero de los derechos humanos,

como es el derecho a la vida.

Ojalá que con el esfuerzo y la concienciación de todos

y con vuestra ayuda,

ya que estáis muy cerca del Niño-Dios,

hagamos posible que el nuevo año

sea un año cargado de buenas nuevas

que nos ayuden a crecer como personas y como cristianos

en un mundo con trabajo para todos,

con el renacimiento de una sociedad

con valores fundamentales

y la promoción de una cultura no de muerte sino de vida.

Con todo mi afecto.

Antonio

http://revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=14801&Itemid=265