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lunes, 19 de enero de 2009

VENIMOS A ADORARLO

“Hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo” (Mt.2, 2). Lo que nos maravilla siempre, es el escuchar estas palabras de los Reyes Magos en que se postraron en Adoración ante un simple niño en brazos de su madre, no en el marco de un palacio real, con todos sus lujos, comodidades y bien estar, sino en la pobreza y humildad una cabaña, cueva en Belén. ¿Cómo fue posible? ¿Qué convenció a los Magos de que aquel Niño era el Rey de los pueblos? Ciertamente los persuadió la señal de la estrella que habían visto al salir y que se había parado precisamente encima de donde estaba el Niño (Mt. 2,9).

Pero tampoco habría bastado la estrella, si los Magos no hubieran sido persona íntimamente abiertas a la verdad, al interés y la decisión de ir en busca de algo mejor. A diferencia del rey Herodes, obsesionado por sus deseos de poder y riqueza, los Magos se pusieron en camino hacia la meta de su búsqueda, y cuando lo encontraron, aunque eran hombres cultos, se comportaron como los pastores de Belén, reconocieron la señal y adoraron al Niño, ofreciéndole los dones preciosos y simbólicos que habían llevado consigo.

Queridos adoradores, nosotros también hemos visto la estrella, también hemos caído de rodillas ante ÉL, también hemos sentido el don, la dulzura, la entrañable satisfacción de su compañía al adorarle tan real como lo hicieron los Magos, o aquellos humildes pastores de Belén, ellos lo hicieron ante aquel PORTAL, nosotros ante el SAGRARIO donde ÉL nos espera con ansiedad. Adorar a Jesús Eucaristía es digno de un creyente, pero adorarlo en las horas de la noche es un privilegio que sólo algunos pueden alcanzar.

LA UNIDAD

Del 18 al 25 de este mes de enero la Iglesia nos invita a vivir el OCTAVARIO DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS. Jesús insistió en la última cena:” para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, para que así el mundo crea”. (Jn 17,21). Y como ha dicho el papa Benedicto XVI: “Las divisiones existentes entre los cristianos escandalizan al mundo y constituyen un obstáculo para el anuncio del Evangelio”.

Especial importancia tiene la búsqueda de caminos de diálogo, colaboración y comprensión mutua entre todos.

Los creyentes y comunidades cristianos estamos llamados a ser sembradores generosos de paz, diálogo, compresión y unidad. Y como esto como un reto que nos mueva no sólo durante esa semana de oración, sino a lo largo de todo el año.

La SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS nos propone dos caminos, dos invitaciones dirigidas a las Iglesias y a todos los cristianos: por una parte, orar por la unidad y comprensión de todos los cristianos y además buscarlo juntos; por otra parte unir nuestras fuerzas para responder a los sufrimientos humanos.

Jesús curó a un hombre sordo e incapaz de hablar. Como Jesús, también la Iglesia debe comprender la voz de todos los que sufren. La oración por la unidad ha de estar al servicio de todos los que sufren y no se entiende. La unidad es un don de Dos. Sus dificultades y problemas no deben llevarnos al desaliento, al pesimismo o la indiferencia, sino a un renovado interés y esfuerzo para que la UNIDAD sea una realidad.

Aunque el camino de la unidad es lento y en ocasiones, lleno de dificultades, la oración hará posible el milagro de la curación del Cuerpo de Cristo dañado por la división y el no entendimiento. Que la luz y la fuerza del espíritu Santo nos guíen en este camino.